El fracaso vuelve a sus mentes y la soledad a la mía. Mis propios padres me vuelven a humillar, así cada día, día tras día, me destruyen. Ya no se en que refugiarme, intento evadirme convirtiendo mi dolor en estos vacíos versos. Al llegar a casa me siento insegura, desnuda en un desierto helado, no tengo ganas de estar aquí, tan solo quiero correr , pasar por esa puerta y dejar atrás este lugar, donde nacen mis problemas, romper esta repetitiva y cansada rutina, pero tengo fe en que pare donde pare la soledad y una asquerosa rutina me seguirá. Me resulta tan triste e irreal no tener ilusión alguna por vivir, pensar en la muerta me provoca escalofríos y euforia.
Sin embargo la vida . . . es triste, la vida no me provoca nada ni felicidad ni tristeza. Tan solo quiero que acabe.
Solo espero el final de este capítulo al que la gente llama vida.

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